Almería Salud entrevista a Ana Lucía Guillén Arqueros, psicóloga sanitaria con amplia formación en enfoque cognitivo-conductual y neuropsicología.
¿Cuáles son los primeros síntomas de alerta ante un trastorno mental?
-En principio, habría que diferenciar entre trastorno mental y problema psicológico. No todas las dificultades que precisan de una atención psicológica son trastornos mentales. Son dos entidades diferentes. Pero de forma genérica, puede ser un signo de alarma cualquier cambio de la conducta común de la persona: que esté especialmente triste, eufórica, reservada… Siempre dentro de lo que es su comportamiento habitual. Además, las personas que tienen dificultades suelen comunicarlo, lo que ocurre es que a menudo no se les presta la debida atención y escucha. En ocasiones, la falta de atención es debida a prejuicios sociales, como «las mujeres se quejan a menudo», «los adolescentes son volubles y complicados, es mejor no hacerles caso…».
¿Cuál es el origen principal de las enfermedades mentales (genética, entorno, trauma)?
-La explicación a la etiología de la mayoría de los trastornos psicológicos y de algunas enfermedades mentales es una interacción entre tres variables. Las condiciones biológicas, psicológicas y sociales del individuo están en la base y también de la mayoría de las enfermedades que conocemos, según los modelos actuales. Pensemos en una cardiopatía, por ejemplo: esta puede ser fruto de una lesión genética pero también influye el tipo de vida de la persona. Lo mismo suele ocurrir con los trastornos mentales. Muchos de ellos tienen en el origen una predisposición, pero tienen que darse unas condiciones en el ambiente para que se
desarrollen.
¿Se pueden prevenir los trastornos mentales?
Algunos sí, otros son más difíciles por la predisposición de que hablamos. Lo fundamental, según mi opinión, es tener modelos de referencia saludables psicológicamente hablando. Si un niño o niña se desarrolla en un entorno poco saludable en casa, probablemente desarrollará los problemas de sus progenitores. También es importante el entorno escolar donde el niño/a se pone en contacto por primera vez con el mundo exterior y la imagen que se haga de este entorno es lo que va a extrapolar o generalizar al resto de su mundo. Cuando un niño/a sufre bullying, por ejemplo, u otro tipo de acoso, la imagen que se forma del mundo es negativa y todo va a estar de algún modo influenciado por esta imagen. Yo pondría el foco, por tanto, en los primeros entornos, de manera preventiva.
¿Cómo influye el estrés crónico en la salud mental?
Como intuye seguramente la mayoría, de forma muy negativa. El estrés realmente es una
reacción muy adaptativa para nuestra supervivencia. El problema se produce cuando nuestro cerebro interpreta como “peligrosa” una situación que no lo es desde el punto de vista de la supervivencia de manera constante. El cerebro de forma automática, claro, hace un balance de la situación y la respuesta va a ser una combinación entre lo que percibe como peligroso, la interpretación que hace de este peligro, y de la capacidad que “cree” tener para afrontarlo. Cuando el balance no resulta a nuestro favor, se produce el estrés y este se puede convertir en crónico, afectando al sistema inmune y produciendo, además de una sensación de temor y nerviosismo constante, repercusiones muy negativas sobre nuestro organismo.
¿Qué comportamientos no se deben tener con una persona que sufre ansiedad o depresión?
No darles credibilidad, no escucharlos, no darles importancia, no apoyarles, sobre todo. La persona que sufre estos problemas siente que no la entienden porque todavía hay mucha gente que piensa que todo esto se arregla solo o que la persona que padece el problema es la que lo tiene que resolver y que no tiene las capacidades suficientes para hacerlo. Todo esto revierte en más carga para la persona que tiene la ansiedad o la depresión. Son personas que llevan una mochila muy pesada a sus espaldas y estas actitudes no hacen más que echar más peso a esta mochila.
¿Por qué es importante el cuidado de la salud mental en la adolescencia?
Es una etapa de muchísimos cambios donde los chicos/as necesitan no tanto una supervisión constante como un lugar seguro donde acudir si encuentran dificultades. Debemos dejarles que inicien su proceso de autonomía aportándoles confianza y dejando que cometan sus propios errores, pero siempre desde la comprensión, el apoyo y la ayuda. Muchas personas creen que esto consiste en preguntarles constantemente y no es esto para nada. Hay que estar ahí para ellos/as. Yo recomendaría mucha escucha y estar disponibles, y por supuesto, que ellos/as lo noten.
¿Qué tipo de terapia es más efectiva y cómo nos puede ayudar un profesional?
Entramos en un terreno delicado ya que depende de la corriente que sigamos, así como del trastorno. Los diferentes puntos de vista se deben a que aquello que tratamos los psicólogos/as son constructos y conductas observables, pero no algo que podamos diseccionar en un laboratorio. Se refieren principalmente al origen con muchos de los problemas y explican también su mantenimiento. El modelo que más evidencia empírica tiene en cuanto a resultados en muchísimos trastornos es el modelo cognitivo-conductual. Esto se debe probablemente a que es el que más se aplica, durante más tiempo, y el que más estudios tiene a sus espaldas. Los métodos o corrientes recientes no tienen este respaldo, pero es por su novedad, no por ineficacia. Yo sigo casi siempre esta tendencia por convicción y por haber estudiado en la Facultad de Granada. Un/a profesional de la salud mental puede ayudarnos y mucho. Primero nos ofrece una escucha activa y comprensiva sin juzgar y validando lo que siente la persona, que seguramente sea poco o nada validada en su entorno. También nos ofrece un espacio seguro y agradable donde poder hablar y expresar lo que le ocurre, dándole total protagonismo. En tercer lugar, nos ofrece herramientas y técnicas concretas que nos van a ayudar a muchos de los problemas que mantienen el malestar. Con la atención psicológica profesional se puede empezar a “desatascar” el problema y que “la rueda gire de nuevo”. Creo que es fundamental en muchos casos la ayuda que puede aportar un psicólogo/a.